Los minibosques reforestan las ciudades

Ya es indiscutible que una de las formas de aumentar la biodiversidad es la reforestación. No solo en los lugares tradicionales sino también en la ciudad. Por eso, cada vez son más los países que plantan árboles como una forma de mejorar el entorno y la salud de quienes residen en él. Nosotros somos unos convencidos de ello y por eso te vamos a explicar quién ha hecho posible que los minibosques lleguen a la ciudad y cómo lo ha hecho.

El impulsor de este movimiento es el botánico japonés, Akira Miyawaki, que ha traído a Europa una filosofía que ya instauró en algunos países asiáticos.

Una de las premisas de las que parte este botánico es que las personas necesitamos en la misma medida que otras especies los bosques, por eso es necesario reforestar lo antes posible también nuestras ciudades. Y lo hace con voluntarios que plantan árboles adecuados para cada zona donde haya un espacio abierto, aunque no sea mucho más grande que una piscina.

La peculiaridad es que los bosques Miyazaki crecen 10 veces más rápido y se vuelven 30 veces más densos y 100 más biodiversos que los plantados por métodos convencionales.

¿Por qué este crecimiento? Porque se plantan unos cerca de todos y las especies que se utilizan son las autóctonas, de varias alturas para lograr varias capas, lo que hace que puedan almacenar 40 veces más carbono que las plantaciones de una sola especie.

En Europa podemos encontrarlos en los Países Bajos, Francia y Bélgica. ¿Quién se anima?

Nosotros, de momento, seguimos convirtiendo cada compra de nuestra marca en un árbol. De momento, hemos empezado con las zonas amenazadas del planeta.

El Bosque de Rewinder, como lo definimos, cuenta con cerca de 35 especies de plantas y árboles –desde baobabs hasta cacao pasando por algunos ejemplares amenazados como la Swietenia macriphylla– pertenecientes a ocho proyectos internacionales que trabajan en regiones con ecosistemas devastados en África, Latinoamérica y Asia. Porque es necesario crear proyectos forestales y agroforestales sostenibles, que cumplan con estándares de calidad y las mejores prácticas para lograr que sean más los árboles que se plantan que los que se cortan.