La revolución sostenible ya está aquí

Ya no hay marcha atrás. La revolución sostenible ya está aquí y las organizaciones que no sean capaces de adaptarse a la nueva realidad: se quedarán atrás. La tendencia es imparable. Todos tendremos que acostumbrarnos a esta nueva forma de vivir. No hay otra opción más que la de cuidar del planeta y de nosotros.

Hay realidades que no se puedan cambiar. Los recursos del planeta son limitados y no podemos seguir explotándolos como hasta ahora. De hecho, ¿sabías que ya hemos sobrepasado la capacidad de regeneración de recursos de este 2020? Según WWF, a mediados de año, se produce el denominado Overshoot Day o Día de la sobrecapacidad de la Tierra.

Gracias a un meticuloso cálculo, desde 1997 hemos podido saber que necesitamos 1,6 planetas para vivir. El que tenemos no es suficiente. A partir del pasado 22 de agosto, cada recurso consumido es un préstamo que hipoteca el futuro de las generaciones.

Cambiar nuestros hábitos y estilo de vida es la única solución para atenuar el problema. El mundo se ha parado y tenemos un nuevo comienzo, un inicio que determinará el futuro de las organizaciones

Serán los negocios sostenibles los que superarán a sus competidores y los que alcanzarán una posición ventajosa en la sociedad. No bastará con atender solo a las cuestiones medioambientales. Junto a ellas, la revolución sostenible supone la creación de una sociedad más justa e igualitaria. En la que se atiendan los impactos que el consumo desmedido tiene en la salud de los seres vivos, en la igualdad y en la seguridad.

En los últimos tres años, 127 países han prohibido los plásticos de un solo uso. Asimismo, se habla de impuestos al azúcar y de precios al mercado del carbono. Medidas que no pueden ser ajenas a las marcas ni a las organizaciones, que deberán adecuarse y ser más respetuosos con el medioambiente. Aquellas empresas que hasta ahora han causado una gran huella de carbono han de revertir y reparar el daño causado.

Asimismo, tendrán que comprometerse no solo con su conservación, sino con el bienestar general de todos los implicados: empleados, clientes, proveedores y las comunidades en las que se encuentran. La responsabilidad social y medioambiental deberán estar integradas en los objetivos de las empresas.

Ante esta realidad solo nos queda apostar por construir el presente para disfrutar del futuro. Súmate a la Revolución Rewinder, ¡ya somos miles alrededor del planeta!