Un respiro para el planeta, la otra cara del coronavirus

Cuando el 23 de enero se decretó el confinamiento de Wuhan por coronavirus, pudimos ver los primeros efectos de la cuarentena para el medio ambiente.

La contaminación en China se redujo a niveles históricos. Solo en 3 semanas el país dejó de emitir 150 millones de toneladas de C02. Una reducción del 25% que supone el 6% global.

Con la paralización de medio mundo, la naturaleza se extendió por ciudades y zonas rurales como antaño. Durante este periodo de tiempo, pudimos ver increíbles muestras de su belleza.

Un importante aprendizaje que no tenemos que olvidar y todos deberíamos tener presente: el planeta puede seguir adelante sin nosotros.

En este artículo vamos a analizar los beneficios de la cuarentena para el medio ambiente.

Reducción de la emisión de CO₂

Lo sucedido en China con la ciudad de Wuhan, solo fue un aviso para el resto del mundo. En menos de dos meses, Italia, España y media Europa ya habían confinado a su población. Con ello, los efectos beneficiosos de la cuarentena no tardaron en dejarse ver en el entorno natural.

El cierre del espacio aéreo, los centros educativos y de ocio, el teletrabajo y el fin de la vida como la conocíamos, había comenzado. Tuvimos que parar nuestro frenético estilo de vida y bastaron unos días para que el planeta lo notara. Repentinamente, se podía escuchar el silencio en las calles, ciudades libres de contaminación y cielos limpios de queroseno, escuchábamos a los pajaritos y veíamos las estrellas.

Los datos del país asiático se extendieron al continente europeo y al americano. Con una caída del 50% y 70% de la movilidad mundial, las emisiones de CO₂ descendieron un 17% de media al día. En las zonas donde el confinamiento fue estricto la reducción fue del 30%. Aquí podemos ver cómo fueron las variaciones según el sector.

Según Corinne Le Quéré, de la Universidad de East Anglia (UK): “Sólo el equivalente a un parón como este todos los años podría evitar que acabemos el siglo con un incremento de más de 1,5ºC”.

Ciudades más limpias y tranquilas

Sin miles de personas yendo y viniendo constantemente, las ciudades del mundo entero pudieron verse más limpias y tranquilas que nunca. ¿Ver la Fontana di Trevi vacía? ¿Torre Eiffel sin turistas? Gran Vía en Madrid solitaria?

La cuarentena por coronavirus nos permitió descubrir cómo son las metrópolis cuando no hay, literalmente, nadie en la calle. Ante esta aparente calma, los niveles de contaminación se redujeron considerablemente. Según el departamento de Medio Ambiente de Cataluña, los niveles de CO₂ se redujeron hasta el 75% en abril. En Madrid, la reducción fue similar.

Descensos que se dejaron ver y que se tradujo en intensas lluvias e, incluso, nieve en pleno mes de abril. Con la ausencia de dióxido de carbono, se podía respirar un aire más puro y ver el cielo más azul que nunca. Importantes beneficios de la cuarentena para la salud y calidad de vida de los habitantes.

Repoblación de la flora y fauna del planeta

¿Ciudades sin ciudadanos? Cuesta recordar la última vez que algo así sucedía. No es de extrañar que la cuarentena haya traído consigo una rebelión animal. La flora y fauna volvió a ocupar el espacio que previamente le pertenecía. Se pudieron ver jabalíes en Cataluña o pavos reales en Madrid, quienes fueron testigos, no lo olvidarán.

La caza ilegal disminuyó por la limitación en los movimientos y especies en peligro pudieron reproducirse. Uno de los ejemplos de esto, lo encontramos en Kenia, donde 140 crías de elefantes han nacido desde que comenzaron las restricciones ocasionadas por la expansión del coronavirus.

Hubo espacios naturales que también pudieron recuperarse. Por ejemplo, en Canarias, las dunas de Maspalomas en la isla de Gran Canaria, recobraron su paisaje de hace 50 años.

Menos vibraciones sísmicas

Quién lo diría, pero nuestro paso por el planeta se deja notar y mucho. ¿Sabes que la expansión del coronavirus trajo consigo la reducción de las vibraciones sísmicas de La Tierra? O más bien, el confinamiento por el coronavirus, provocó que las vibraciones causadas por el movimiento humano se redujeran.

Según National Geographic: “Las vibraciones antropomórficas cayeron en un promedio del 50% entre los meses de marzo y mayo”. Un dato muy significativo, puesto que es el periodo de tiempo más tranquilo desde que se tienen registros, añaden.

Un estudio realizado por un equipo de científicos del Imperial College coordinados por la Royal Observabory de Bélgica, manifestaron lo siguiente:

«Nuestro estudio destaca de manera única cuánto afectan las actividades humanas a la Tierra sólida, y podría permitirnos ver más claramente que nunca lo que diferencia el ruido humano y natural», explica el doctor Stephen Hicks, del departamento de Ciencias e Ingeniería de la Tierra del Imperial College.

El freno a nuestro veloz ritmo de vida impuesto por la aparición y expansión del grave virus que nos afecta, nos ha dado la oportunidad de recuperar el silencio.

Tenemos la oportunidad de reflexionar sobre las consecuencias de nuestro modo de vida y los beneficios que podría experimentar nuestro entorno natural y social si incluimos en nuestros hábitos de la vida diaria pequeños gestos.

Somos más personas que gobernantes. No esperemos a la imposición de la ley.  Junt@s podemos lograr poner freno a la destrucción de nuestro mundo.

Viaja solo si lo necesitas, separa residuos en casa y practica el zero waste, di no a la ropa de usar y tirar, consume local, apoya a tu entorno local, vive y deja vivir.